Marcelino Tamargo

Miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, destaca por su amplia experiencia en Derecho Financiero, Bancario y Procesal, además de ser experto en Fiscalidad y Derecho Marítimo Internacionales. Ha sido asesor del Ministerio de Hacienda para la prevención del blanqueo de capitales, de diversas brigadas policiales de delincuencia económica y Juez Sustituto. Actualmente es […]

Marcelo Tamargo

MARCELINO TAMARGO MENÉNDEZ

Licenciado en Derecho y Máster en Derecho Financiero, en el año 2006 funda la firma de abogados Espacio Legal, de la que actualmente es director. Comprometido con la lucha por erradicar las malas prácticas bancarias, en 2009 se convierte en el primer abogado de España en conseguir una sentencia favorable contra un banco por un derivado financiero, un SWAP de Bankinter. Por este logro aparece en el Diccionario Jurídico Aranzadi al haber sentado jurisprudencia en casos en los que se dilucida el cumplimiento de la Ley del Mercado de Valores y los reglamentos que la desarrollan sobre inversiones financieras de todo tipo.

Miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, destaca por su amplia experiencia en Derecho Financiero, Bancario y Procesal, además de ser experto en Fiscalidad y Derecho Marítimo Internacionales. Ha sido asesor del Ministerio de Hacienda para la prevención del blanqueo de capitales, de diversas brigadas policiales de delincuencia económica y Juez Sustituto.

Actualmente es uno de los abogados referentes en arbitraje tanto nacional como internacional en materia financiera, una vía jurídica muy especializada a la que cada vez acuden más empresas y que le ha reportado importantes éxitos judiciales.

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Entrevista:

MARCELINO TAMARGO: “EL 95% DE LOS PROCESOS QUE SE ATIENDEN AL AÑO SE RESUELVEN FAVORABLEMENTE PARA NUESTROS CLIENTES”

 

“Creo que las palabras banco, aseguradora y financiera siempre tienen detrás un trasfondo negro y oscuro” 

 

Espacio Legal lleva diez años defendiendo los intereses de clientes de toda España. Referente del derecho financiero, fue pionero en conseguir una sentencia condenatoria contra un banco por un “producto basura”. Al frente de un equipo de dieciséis personas está Marcelino Tamargo Menéndez. Este abogado asturiano, fundador y propietario del despacho, ha encontrado la fórmula del éxito jurídico: un 95% de los 500 procesos que atienden al año se resuelven favorablemente por vía judicial o extrajudicial.

¿Cómo empezó todo?

Pues de una forma muy curiosa. Se puede decir que el Derecho me llamó cuando yo ni lo esperaba. Estudié Ingeniería Informática y trabajando en una financiera como tal empecé a interesarme por lo que hacían. Hasta tal punto me “enganché”, que decidí estudiar Derecho y acabé siendo el director jurídico. Después de unos años allí, sentí que ya no me aportaba nada. Siempre era lo mismo: decir que no, pagar lo menos posible a los clientes, ejecutar pólizas, etc. Se puede decir que era el “malo de la película”. A nivel personal tampoco estaba satisfecho con el trabajo, así que decidí pasarme al otro lado, establecerme por mi cuenta y en 2006 fundé Espacio Legal.

 

¿Podemos decir que dejó usted el “lado oscuro”?

Bueno, dicho así suena muy cinematográfico, pero en cierto modo es cierto. Yo creo que las palabras banco, aseguradora o financiera siempre tiene detrás un trasfondo negro y oscuro. Su objetivo es conseguir el máximo beneficio: cuanto menos paguen, más ganan. Me cansé de trabajar para cobrar los intereses más altos aunque fueran dudosos, de desahuciar gente a velocidad exprés, de “ratear” hasta la última peseta a los clientes y otras muchas maniobras que me parecían poco transparentes. Leía las contestaciones de los abogados de la otra parte a mis escritos y pensaba que su trabajo era más satisfactorio y justo. Me di cuenta de que quería hacer eso: luchar del lado de los que iban en contra de los que yo defendía. Aunque aprendí mucho, en la financiera toqué techo profesional y fondo moral, estaba claro que había que cambiar.

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¿Qué buscaba, hacer justicia?

¡Hombre!, en este trabajo siempre hay que buscar ese objetivo. En mi caso además por partida doble porque también tuve la oportunidad de ejercer como juez. Lo hice en León, Ponferrada y Sahagún de Campos. De esa experiencia saqué un beneficio doble: por un lado completé muchísimo mi formación jurídica y por otro, cuando ahora llevo un caso, puedo ponerme en el lugar del magistrado. Creo que eso me beneficia, tengo la visión desde los dos lados.

¿Por qué lo dejó?

Pues porque no podía atender a todo eficazmente. Dejé la financiera porque quería ser independiente y ejercer el derecho de la forma que me llenaba. Pensé que la judicatura me llevaría ahí, pero una vez allí volvía a ver que cada vez me alejaba más de mis objetivos personales, así que tuve que decidir y opté por el despacho.

¿Y cuáles son esos objetivos?

Ser independiente y no deberme a nadie que marque las directrices pensando solo en su beneficio. También defender posiciones más justas y demostrar que, por muy grande que sea el “enemigo”, se le puede derribar. Seguro que tiene un punto débil, así que mi trabajo es encontrarlo y aprovecharlo.

¿Y lo ha conseguido?

Claro, porque estoy del lado que quiero y hemos ganado a grandes “monstruos”. Me refiero a bancos, financieras y seguradoras. Desde luego el camino no ha sido fácil. Cuando empecé, para los tribunales lo que estaba escrito y firmado era inamovible; hoy todo es cuestionable, puede rebatirse y cambiarse. Es cierto que todavía hay jueces que por no salir de su “zona de confort” se atienen a lo firmado, pero son los menos. Puedo decir que hay una corriente progresista en la judicatura que te permite pelear con los grandes en situación de igualdad.

¿Cuál es la especialidad de Espacio Legal?

Hoy en día llevamos todo tipo de casos, unos 500 al año, con unos resultados más que satisfactorios; el porcentaje de éxito está en torno al 95%, esto entre los que se judicializan y los que finalizan con acuerdos extrajudiciales con satisfacción del cliente. Sin embargo nuestro punto fuerte son los procedimientos económicos tanto civiles como penales: delincuencia económica, reclamaciones de cantidad, incumplimientos contractuales, financieras, bancos, banca privada, productos financieros complejos … somos especialistas en “pegarnos” con compañías de seguros y entidades financieras. A los bancos les debo parte de mi popularidad, los abogados de alguna entidad me bautizaron como el “hostigador” del Swap, un producto financiero del que he ganado cientos de casos.

Y que convirtió a Marcelino Tamargo en el primer abogado de España en conseguir una sentencia condenatoria contra un banco por la venta de uno de los denominados “productos basura”…

Efectivamente, fuimos los pioneros. Fue a Bankinter en Gijón con un Swap, una especie de seguro contra la subida del tipo del Euribor que también aseguraba la inflación y un montón de cosas más. Una empresa se dio cuenta de que había algo que no cuadraba y contactó con nosotros, fuimos contra el banco y ganamos. Lo verdaderamente importante fue que a partir de ahí se abrió una vía para la resolución favorable de cientos de procesos judiciales similares y otros despachos de abogados empezaron a demandar a los bancos; sin duda abrimos una senda. Por este motivo nos ha otorgado el premio “El Suplemento 2016” en la categoría de Derecho Financiero.

¿Y qué hicieron ustedes que no se hubiera hecho antes?

La verdad es que fue un caso y un juicio muy complejo. Lo estudiamos muy a fondo, arriesgamos en la instrucción del caso con argumentos nuevos, buceamos en la legislación que nos podía ser favorable y no dejamos ningún cabo suelto. Teníamos la razón y ganamos. La repercusión de la sentencia fue mucho mayor de lo que nosotros habíamos previsto. A partir de ahí empezamos a ser mucho más conocidos.

Tanto como para ser un referente del derecho financiero y bancario.

Supongo que sí, porque yo que estoy todos los días en los tribunales, casi todas las semanas algún magistrado me dice: “Mira, esta demanda es como la vuestra”. Nuestros modelos de peticiones y demandas se toman como modelos en otros despachos y eso nos satisface. Hemos sentado jurisprudencia en materias novedosas, sobre todo en temas bancarios.

Y su fama ha hecho que tengan que crecer.

 La verdad es que nos expandimos sin darnos cuenta porque empezaron a salirnos clientes en toda España, fue algo natural. A día de hoy estamos en Madrid, Gijón, Barcelona y Málaga. Este último despacho surgió de la necesidad de complementar nuestro trabajo: las ejecuciones y recobros de deuda. Cuando un cliente gana una sentencia, alguien la tiene que ejecutar y normalmente lo hace el despacho así que incorporamos uno que se dedica exclusivamente a esas tareas.

Pero la expansión no se queda ahí y no hay frontera que les pare.

En realidad, nos hemos dado cuenta de que nuestros clientes se mueven, así que estamos obligados a ir donde ellos van. Tenemos abogados con doble colegiación hispano/británica, es decir que podemos ejercer en el Reino Unido. También en EE.UU, porque contamos con una abogada norteamericana. En la Unión europea no tenemos problema y en Sudamérica hay muchos convenios que nos permiten ejercer. Espacio Legal está preparado para atender cualquier problema de un cliente en cualquier parte del mundo: hace poco hemos tenido un caso de arbitraje entre empresas en New York.

El arbitraje está ganando muchos puntos en el mundo empresarial, ¿a qué se debe?

Porque es un procedimiento rápido, directo y muy eficaz. El funcionamiento es muy sencillo: hay un conflicto entre empresas, se nombra un árbitro que decide y las partes acatan la decisión. Es una justicia especializada, en la que tanto árbitros como abogados son especialistas en la materia y más justa porque el tribunal arbitral está formado por un árbitro que nombra cada una de las partes en conflicto más un tercero que decide la corte arbitral. El resultado tiende a la equidad, a dar a cada uno lo que le corresponde. Al principio fui muy detractor de este sistema, que en otros países se usa mucho más que en España, pero hoy en día confío en él plenamente hasta el punto de que soy árbitro del Tribunal Arbitral de Barcelona.

Está usted en todo. Además es el fundador y cara visible de Espacio Legal. ¿Cómo puede hacer todo lo que hace?

Pues gracias al magnífico grupo de profesionales que hay en Espacio Legal. Nuestra forma de trabajar es diferente a la mayoría de bufetes; estoy yo como abogado principal y dos equipos claramente diferenciados: uno de gestión y otro jurídico, eso nos da eficacia y rapidez. El primero se ocupa de resolver la parte administrativa y con el segundo se estudian los casos, a partir de ahí se establecen las estrategias. Otra ventaja es que los abogados del equipo jurídico han pasado por la carrera judicial y eso nos permite conocer mejor lo que nos vamos a encontrar cuando vamos a un juzgado. Como profesionales son un 10 y como personas un 11.

Eso también es importante, me refiero a la calidad humana…

Evidentemente. Cuando un cliente llega a un despacho de abogados lo hace en situación de vulnerabilidad, tiene un problema y no sabe cuál es su alcance real. Está claro que lo más importante es resolvérselo, pero también transmitirle tranquilidad y que se sienta protegido, así que nos volcamos tanto en la parte profesional como en la personal. Esta parte tampoco se nos da mal porque muchos se han convertido en nuestros amigos.

Utilizando sus palabras: ¿no hay “enemigo” al que no se pueda vencer por grande que parezca?

Bueno, eso es muy categórico, sobre todo porque las decisiones las toma un tercero que es el juez. Lo que sí puedo decir es que no hay que dejarse amedrentar por el tamaño de la parte contraria; si nosotros hubiéramos pensando eso nunca habríamos ganado a Bankinter. Hay despachos más mediadores, nosotros somos más contenciosos: somos especialistas en entrar en litigios y salir con éxito de ellos. Creemos en las cosas que defendemos y nos gusta, nos dedicamos a ello en cuerpo y alma.

Espacio Legal

Espacio Legal cuenta con sedes en Madrid, Gijón, Barcelona y Málaga, pero trabajamos en toda España y en el extranjero. Somos pioneros en la lucha contra las malas prácticas bancarias, labor que se nos ha reconocido con la concesión del premio “El Suplemento 2016” en la categoría de Derecho Financiero. A día de hoy nos ocupamos de todo tipo de especialidades jurídicas.

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